El gran poder de las velas y los ambientadores en el hogar

Las velas y los ambientadores vienen a nuestro rescate cuando tenemos en nuestro hogar ambientes cargados con olores revueltos, no precisamente agradables. El ambientador es un producto capaz de neutralizar olores ofensivos y emitir uno más agradable, pero no es útil para acabar definitivamente con el mal olor.

Obviamente, la primera regla para limpiar un ambiente es ventilar e higienizar. Pero ventilar no siempre es posible, o al menos no inmediatamente. Puede ocurrir que tengamos mascotas, niños pequeños, o situaciones similares. Y sobre todo, esto puede ocurrir en el cuarto de baño o la cocina.

La memoria olfativa

La ciencia nos dice que, cuando un vívido recuerdo se presenta en nuestra mente luego de oler un aroma, estamos haciendo uso de nuestra memoria olfativa.

Las sensaciones olfativas pueden estar asociadas a recuerdos agradables o no. Y es que el recuerdo que se genera a través del olfato es más potente que el que se capta a través de la vista.

¿Quién no se ha sentido súbitamente transportado a la casa de sus padres al percibir el aroma de un ambientador utilizado en nuestro hogar? O, por el contrario, recordar la mala impresión que nos causó un lugar al sentir un olor similar al de aquel sitio.

Los aromas refuerzan el estilo de un ambiente

Incorporar el ambientador adecuado en una estancia aporta a la creación de un diseño más integral y armonioso en el ambiente. Y esto es muy evidente en el caso de las velas aromáticas, puesto que no solo emiten su fragancia, sino también funcionan como delicados elementos decorativos.

Si la casa es pequeña se puede elegir un único aroma que sea sutil, persistente pero no excesivamente intenso a fin de no saturar ambientes como el dormitorio.

Pero si contamos con una casa mediana o grande, con ambientes bien diferenciados, podemos optar por ambientadores con fragancias adecuadas a la funcionalidad de cada espacio.

Hay un ambientador para cada gusto

Existen muchos tipos de ambientadores, desde los clásicos sprays hasta los más sofisticados difusores. Pero en cualquier caso es importante comprobar que sus componentes no contengan sustancias como ftalatos, bencenos o formaldehídos pues son tóxicas.

Ambientadores de difusión activa y pasiva

Los sprays son los ambientadores de difusión activa porque requieren que se apriete la válvula o pistola para despedir la fragancia.

Un clásico ambientador de tipo pasivo son las bolsitas de tela que se llenan de plantas aromáticas y sirven para perfumar armarios o espacios pequeños similares. Igualmente, los ambientadores de tipo mikado que consisten en un recipiente de cristal con perfume en el que reposan cañas de fibra que impregnan y esparcen la fragancia.

Ambientadores de combustión

Las velas aromáticas son los ambientadores más representativos de este grupo. Son fabricadas con cera y esencias, que al quemarse distribuyen su aroma. Pero también lo son los aceites aromáticos de quemar que se vierten en un hornillo a vela que al calentar el producto permite que despida su olor.

Asimismo, por combustión funcionan los saumerios (o inciensos) que se presentan sobre palitos de bambú o moldeados en forma de conos.

Estos tres métodos requieren una vigilancia activa, para que no alcancen y quemen otros objetos o personas mientras están encendidos.

Ambientadores eléctricos

En este grupo se incluyen todo tipo de dispositivos o difusores eléctricos mediante los cuales la sustancia aromatizada (generalmente de fabricación química) puede dispersarse al ambiente. Funcionan por combustión, pero a diferencia del grupo anterior, no requieren una vigilancia activa.

En el mercado existen un sin fin de diseños de ambientadores eléctricos. Entre los más sencillos están los que se activan de manera permanente emitiendo el aroma hasta que el recipiente agota la sustancia. Y entre los más complejos están los difusores que combinan varias fragancias, o se activan cada cierto tiempo mediante un temporizador o un sensor de movimiento.

Podemos elegir un diseño distinto de acuerdo al ambiente del hogar en el que se incorporan, pues existen diseños básicos y otros más estilosos. Por lo general, los dispositivos para ambientadores de diseño básico se reservan para lugares discretos o que no están a la vista. Sin embargo, los difusores más estilosos están pensados para exhibirlos, pues pueden pasar por un complemento decorativo más, e incluso reforzar el estilo de una estancia.

El ambientador más adecuado para cada estancia del hogar

Los aromas tienen un gran poder. Cada tipo de fragancia contiene unas propiedades que hacen que puedan ser más o menos adecuadas dependiendo del tipo de espacio en el que se van a aplicar.

Así por ejemplo, en el dormitorio buscamos un ambiente que facilite el descanso. Para ello, es adecuado acudir a ambientadores de aromas relajantes tales como la manzanilla, la lavanda, las rosas o el jazmín.

En el salón, sin embargo, donde se hace mucha vida familiar y social, se puede optar por ambientadores de vainilla, coco, canela o jengibre, ya que pueden generar un ambiente cargado de energía positiva.

En los espacios de la casa donde se concentran los olores más intensos y de difícil eliminación, como el baño y la cocina, lo más importante es ventilar adecuadamente. Para no enmascarar los olores (lo cual puede dificultar la limpieza u ocultar otros problemas) es aconsejable utilizar los ambientadores de forma complementaria. Para ello podemos elegir aromas frescos y neutralizantes como son los cítricos (limón, pomelo, naranja, mandarina) o bien fragancias clásicas como el pino o el eucalipto.