Ideas y colores para acertar con las telas del sofá

Integrar en tu casa un sofá de color puede marcar la diferencia entre tener una casa arreglada o tener una casa moderna y sorprendente.

Los estilos que triunfan hoy por hoy siguen siendo el clásico modelo chéster y el chaise long, así que no tendrás que comprar un sofá nuevo, a menos que sea necesario. Por el contrario, las telas de sofá con su infinita variedad de colores, texturas y diseños vienen al rescate para revivir a tu sofá y reanimar tu sala.

El criterio más útil para decantarse por una tela de sofá es que sea acorde con el uso que vayamos a darle al mueble. Los textiles que soportan bien un uso intensivo son las chenillas acrílicas o similares que pueden lavarse e incorporan tratamientos antimanchas.

Pero si este mueble tendrá una función más bien decorativa, podremos elegir telas de sofá nobles aunque más delicadas como cretonas, cachemiras e incluso sedas.

Y en cuanto a las tonalidades, recordemos que los colores claros aportan sensación de amplitud, mientras que los oscuros captan el protagonismo de toda una estancia.

Tanto si eres una deco fan como si solo quieres darle vidilla a tu salón, en este artículo te invito a explorar esta colorida tendencia.

La energía del color mostaza

Con un sofá en color mostaza podemos crear un punto de luz y vitalidad en la estancia. Es ideal para salones cuyas tonalidades de base son claras pues aporta la sensación de amplitud y claridad en pocos metros y, a la vez, suma calidez.

Las telas de sofá en color mostaza pueden combinarse con accesorios verdes y azules pálidos para equilibrar conjunto sin quitarle protagonismo a este color.

La versatilidad de un sofá verde

Las tonalidades y texturas de las telas de sofá otorgan al color verde una gran funcionalidad. En sus gamas más oscuras, como el verde pino, un sofá de terciopelo aporta elegancia y suntuosidad a tu salón. Pero si rebajamos el tono a un verde esmeralda, o bien, un verde clásico, esta pieza de mobiliario infunde frescura a la estancia.

El verde petróleo es un tono mágico, a veces parece verde y otras, azul, y ahí reside su atractivo pues muta según la luz y quien lo mire.

En sus tonalidades más claras, como el verde gris en combinación con un color opuesto, el sofá contribuye a crear un conjunto con fuerza y vitalidad.

Un clásico que siempre funciona: el sofá azul

El azul es la apuesta menos arriesgada aunque no deja de ser tendencia en estilos modernos o nórdicos. En tonos azules, las telas de sofá transmiten su carácter sereno al espacio y combina bien con un salón de base clara.

Aunque hay detalles que pueden tener el mismo color azul del sofá, si lo completamos con cojines del mismo tono, nos arriesgamos a que el entorno se perciba frío. Por ello hay que recurrir a otros colores para conseguir que la pieza destaque por contraste.

Las telas de sofá en color azul conjuntan con accesorios en tonalidades como el amarillo, el mostaza, el rosa pastel o el salmón que aportan calidez visual. O bien, puede combinarse con grises o blancos para transmitir tranquilidad y comodidad.

La pasión de los tonos rojizos

Desde el rojo sangre, pasando por el granate, el morado o el violeta, un sofá de este color es sinónimo de energía apasionada, sofisticación y elegancia.

Las telas de sofá que mejor lucen este color son el terciopelo y otras similares, al tiempo que combinan muy bien con cojines verdes o rosas.

El sofá rojo reclama protagonismo y por ello se aconseja equilibrar la estancia con un mobiliario y lámparas blancas o de colores neutros para no saturar la vista.

En cuanto a las paredes puedes optar por un gris para crear un estilo clásico y sofisticado, o bien, elegir un verde menta o salvia para un estilo moderno y elegante. Si por el contrario quieres obtener una atmósfera cálida, lo tuyo son unas paredes en tonos amarillos, mientras que el azul turquesa aportará alegría a la estancia.

El rosa no es solo cosa de chicas

Moderno, actual y alejado de cursilerías, un sofá rosa encaja igual de bien en un interiorismo que apuesta por el blanco y las líneas sencillas como en otros llenos de color y fuerza.

Aunque no es el color más habitual que podemos ver en un mobiliario, las telas de sofá de color rosa y en tonos empolvados, como el rosa milenial, están de moda. Es un tono que proporciona delicadeza y sensación de suavidad a la estancia.

Sin embargo, para no saturar visualmente la estancia y que parezca la casa de la muñeca Barbie, es crucial combinarlo con accesorios de color, estilo y materiales contrastantes. Así por ejemplo, una alfombra de con diseño bereber, unas lámparas de brazo dorado, cojines de punto en blanco roto o tostado. Incluso podemos completar el conjunto con un sillón de mimbre para darle un aire refrescante.

A primera vista, el rosa puede parecer algo ñoño. Pero se logra neutralizar cualquier exceso visual de feminidad si se combina con muebles de líneas rectas y puras, como los de estilo mid century, muy presente en la decoración nórdica.

Los accesorios en texturas opacas también pueden aportar un acento neutro a la estancia, como cojines, alfombras e incluso las paredes en tonos oscuros y contrastantes, como el negro o el marrón oscuro.

El atrevimiento del color naranja

Para afirmar tu personalidad más extravagante nada como un sofá naranja. Este tono transmite vitalidad y es una gran opción para aquellos que detestan ser convencionales. Es uno de esos colores favorecedores que saben a buen tiempo y que en invierno dan un toque extra de color y alegría.

Las telas de sofá naranja han vuelto con fuerza para redescubrir la estética decorativa de principios de los 60, pero con un toque de actualidad dada por los colores de complementos y nuevas texturas.

Es innegable que un sofá naranja centrará toda la atención del salón, pero a cambio de eso pega con todo. Así por ejemplo, los complementos en negro y blanco re equilibran ese reclamo visual de la pieza naranja. La armonía cromática se consigue con complementos en colores crema o marrones. Y por último, puedes optar por cojines en tonos verde o azul con estampaciones geométricas para apostar por un ambiente totalmente vintage.