Ropa de Cama

Kenzo

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Ives Delorme

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Valerón

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Hugo Boss

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La habitación es una de las estancias más importantes de la casa, es nuestro refugio y también es el lugar donde se empieza y termina el día. El dormitorio, por tanto, debe ser un lugar de relax, de tranquilidad y de descanso, pues pasamos dentro del mismo más de un tercio de nuestra vida. Por eso es importante saber elegir bien los juegos de cama.

Tres modos de vestir la cama según el clima

Las colchas para cama son la opción más ligera de cubrir la cama. Se trata de prendas de espesor fino y gramaje inferior a los 150 gr. Sirven tanto para cubrir camas en días calurosos, como las colchas cubrecamas, o en los primeros vientos de otoño, como las colchas bouti.

El edredón es una colcha con relleno de fibra no desenfundable de distinto gramaje, siendo el más habitual de unos 250 gr. Está fabricado con texturas y tejidos unidos a la fibra con pespuntes para sujetar bien el relleno. Sustituye en invierno a la colcha pues supone un paso más en cuanto al abrigo de la cama. En los hogares se utiliza cada vez más en vez de la manta o frazada.

Las fundas nórdicas o nórdico consisten en un tejido o funda, normalmente de algodón o mezcla de poliéster, que incorpora un relleno de plumas, plumón o de fibra sintética de poliéster. Se diferencia del edredón en el grosor del relleno (de unos 350 a 500 gr.) y que además son desmontables, por tanto, no se lavan directamente, sino que primero se desenfundan del relleno. También vienen con su correspondiente funda de almohada y sustituye así tanto a la manta o frazada como a la sábana encimera, pues su tejido es lo suficientemente suave para entrar en contacto con el cuerpo.

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Los juegos de sábanas

Se ha de tener en cuenta siempre que los tejidos y texturas hacen que nuestros descansos sean más placenteros.

Las sábanas de algodón 100% son muy confortables y frescas, pero si planchar no es de nuestro gusto, podemos optar por algodón con algo de fibra, ya que no se arrugan tanto y no necesitan mucho tiempo de planchado.

Las sábanas de raso son muy adecuadas para el verano, pues al mismo tiempo que aportan una estética visual sofisticada y sensual, el raso es un tejido, aunque delicado, muy fresco y cómodo.

Para el invierno, se pueden considerar los juegos de sábana de franela, ya que este tejido conserva muy bien la temperatura de la cama.

Aparte del tejido de los juegos de sábanas también debemos considerar el color, que es un factor que influye de manera subliminal pero significativa en nuestro estado de ánimo. Los colores o estampados vivos, tanto como los contrastes entre colores claros y oscuros, dan dinamismo al espacio haciendo de tu dormitorio un lugar más excitante. Por otro lado, con el uso de colores claros o pastel, generamos un gran efecto de relajación y descanso visual.
Si la habitación es pequeña, es mejor utilizar juegos de sábanas de colores claros, como blanco o marfil para provocar sensación de amplitud.

Tener en cuenta nuestra salud a la hora de seleccionar los juegos de sábanas también es importante. Así como podemos optar por colchones y almohadas con tratamientos antiácaros para evitar alergias, existen en el mercado juegos de sábanas hechos de materiales antialérgicos y mucho más transpirables.

 

Elección de los juegos de cama

El estilo general que queramos imprimir al dormitorio condicionará el tipo, color y formato de la ropa de cama.

Para inspirar un estilo clásico renovado habrá que optar por ropa de cama basada en colchas que dejen la cama perfectamente hecha. Los tonos neutros, grises, blancos o azules encajan muy bien en este estilo.

Para obtener un etilo contemporáneo en la habitación podemos optar por fundas nórdicas combinadas con cojines lisos y alguno que otro con motivos geométricos o distintas texturas para romper la monotonía.

Si deseamos tener un estilo vintage o boho en el dormitorio la ropa de cama debe lucir motivos estampados de diversos colores y una combinación de mantas y colchas colocados de forma un tanto irregular, aportando una cierta sensación de cama deshecha, pero a la vez bien estudiada. Las tonalidades de este estilo van de tonos anaranjados, combinados con grises y rosa palo, pasando por los tonos complementarios como azul denim, turquesa o malva.
Para imprimir cierto aire rústico a la habitación nada mejor que combinar la ropa de cama con una pared o cabecero de madera y no salirse mucho de los tonos blancos, marrón visón y anaranjados.

Si en cambio se busca un ambiente más clásico sin llegar a la rectitud y perfección habitual de este estilo, buscaremos utilizar sutiles estampados florales nacarados sobre ropa blanca o combinar una ropa de cama más atrevida con complementos de corte más clásico, como lámparas de araña modernas.

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