Estóres o Cortinas

Estores o cortinas ¿cuál es la mejor opción?

La duda para elegir entre los estores y las cortinas usualmente viene dada porque son dos elementos de la decoración del hogar que cumplen las mismas funciones: sirven para modular la entrada de la luz, aislar del frío y, sobre todo, darnos intimidad frente a las miradas de nuestros vecinos.

En muchos casos, sin embargo, la elección de la colocación de una cortina o un estor está supeditada a elementos externos. Aquí vamos a repasar cuáles son.

Lo primero es la practicidad

El principio de practicidad en decoración nos viene a decir que si la belleza decorativa de lo queremos colocar en la ventana no compensa los inconvenientes que provoca su utilización, entonces, no es una opción práctica.

Es verdad que unas cortinas de terciopelo quedan fantásticas en habitaciones y salones, pero si tenemos niños pequeños o mascotas, no es una opción práctica. Tendremos que considerar otro tipo de textil (más versátil) para la cortina, optar por un estor (u otra opción), o bien, no colocar nada si la vista es digna de ser admirada en todo momento.

Cuando la ventana es pequeña, o si no llega al suelo y además hay un obstáculo entre medio (como un radiador, un escritorio, etc.), podemos decantarnos por un estor en honor a la practicidad y para conservar la armonía de todo el conjunto.

En muchas ocasiones, el estor aporta un estilo moderno al ambiente, pero si la ventana es de hojas batientes o de hojas oscilobatientes, es una opción impracticable, pues más temprano que tarde el estor se terminará dañando, o estará siempre replegado, o bien, la ventana no podrá abrirse sin maniobras complicadas.

El estor es para un ambiente práctico y funcional

Los estores son aliados de las casas actuales y de las decoraciones modernas, especialmente cuando hablamos de ventanas a media altura y de ambientes con necesidades prácticas.

Para aportar un aire desenfadado y juvenil el estor es la opción ideal en dormitorios y salones. Sin embargo, los estores grandes hay que hacerlos a medida para que no se comben. En todo caso, si aún así son necesarios dos estores para cubrir una ventana, es mejor decantarse por unas cortinas.

La cocina y el baño son estancias en las que se producen vapores que acumulan suciedad en las superficies horizontales y verticales. Por ello, sería práctico utilizar tejidos hechos con fibra de vidrio o hilo de poliéster para facilitar su limpieza con bayeta. En este caso, es más adecuado colocar un estor tipo screen.

En los espacios de trabajo, de estilo moderno y minimalista, el estor es un acierto. No solo cumple las tres funciones principales (regular la luz, la temperatura y la privacidad) sino que también un estor puede reforzar la imagen corporativa incluyendo el logo o el lema de la empresa.

La cortina es para un ambiente cálido y acogedor

En el salón, donde se hace la mayor parte de la vida social hogareña, lo ideal es colocar cortinas, especialmente cuando tenemos una gran ventana o ventanales contiguos. En este último caso podemos optar por un sola barra que conecte todas las ventanas y sus cortinas.

Para crear un ambiente sereno e integrado en nuestro salón, podemos elegir las cortinas a juego con la tapicería de los muebles. Eso no significa elegir el mismo textil para todo, sino el mismo tono en diferente textura, o un mismo tono de base, para que todo el conjunto quede coordinado.

En algunos casos la mejor opción es no colocar nada. ¿Cuándo? Cuando el ventanal es muy grande y el ambiente pequeño (o estrecho), o cuando nos proporciona una gran vista sin comprometer nuestra intimidad, o bien, cuando la ventana es una obra artística que merece ser lucida en todo momento.

Igualmente, en una habitación se busca un ambiente acogedor que invite a la relajación. Es por ello, que nuestra primera opción debe ser colocar unas cortinas. Cuanto más metros de tela tenga, más acogedora será la estancia.

Se pueden combinar cortinas tupidas con visillos ligeros para disfrutar de la luz durante el día, y por la noche crear una atmósfera para el descanso. Reservaremos para la cortina superior una tela más tupida que, corrida, frene la entrada de la luz, y para la cortina de base elegiremos una tela vaporosa que filtre la claridad.

Regular el grado de intimidad sin renunciar a las vistas

El conjunto de visillo y cortina tupida nos ofrece la posibilidad de regular la entrada de la luz y de preservar nuestra intimidad de miradas indiscretas. Pero si la luz exterior entra desde la parte superior de la ventana, al correr el visillo, nos quedamos sin vistas. Esto no es especialmente importante cuando las vistas no son gran cosa.

Por el contrario, si tenemos buenas vistas aéreas, los estores nos ofrecen un mejor juego a la hora de subirlos más o menos para regular la luz y disfrutar del panorama en todo momento.

Estor o cortina ¿y por qué elegir?

Si la ventana te permite elegir libremente entre estor o cortina y no te decides, puedes optar por colocar ambos. Es una tendencia que va en aumento, ya que permite disfrutar de todas las posibilidades de los dos sistemas de regulación de luz.

Esta combinación se lleva bastante en los salones y dormitorios, donde el estor funciona a modo de base o visillo, con un textil ligero y semi translúcido, mientras que la cortina es de un textil más denso, con caída y se monta encima.